La Soledad

Por Gerrit Gielen

La Soledad

Junio 22 de 2017

 

 

La soledad es uno de los principales problemas de nuestro tiempo; muchas personas se sienten solas, incomprendidas y no reconocidas por otras. Y no son solamente las personas mayores; inclusive se sienten solas personas que tienen familia y una profesión activa. A pesar de toda la actividad que haya en torno, dentro de nosotros puede haber algo que se siente ignorado; entonces una parte sustancial de nosotros no está conectada con el Mundo ni con las personas que nos rodean.

 

Las Causas Internas de la Soledad

Como Ser Humano tienes 2 aspectos principales: Un aspecto masculino y un aspecto femenino. El aspecto masculino (el varón interno) se ocupa de la sensación de ser “Yo”, una fuerza que te aparta y te diferencia del resto. En el aspecto femenino (la mujer interna) reside la habilidad de conexión. Hayas nacido hombre o mujer, como Ser Humano eres completo, sin embargo eso no es lo que nos han enseñado; desde la niñez hemos aprendido que somos un niño o una niña. Así es como somos criados y consecuentemente se supone que nos comportemos concordantemente. Así que somos alienados de una parte nuestra al identificarnos con un solo aspecto, ya sea el masculino o el femenino.

Si te identificas con el aspecto masculino, sientes soledad porque la parte de ti que puede conectarse, el aspecto femenino, no es reconocido. Si te identificas con el aspecto femenino, entonces te conectas tan fuertemente con otros que puedes perderte en las relaciones; entonces surge un sentimiento de soledad porque ya no eres consciente de ti mismo, de tu propio “Yo”, pierdes el sentido de quien eres como individuo.

La soledad es primordialmente y principalmente un problema interno: No podemos sentir una parte de nosotros mismos; quizá no sintamos suficientemente nuestro “Yo”, un problema que las mujeres tienen frecuentemente; quizá no sintamos nuestra parte capaz de conectarse con otros, un problema que tienen muchos hombres; por eso frecuentemente se ven hombres que se sienten solos y no tienen una relación, no tienen suficiente contacto con su mujer interna (el aspecto que se ocupa de tener buenas relaciones con los otros Seres Humanos), así que realmente son incapaces de tener una verdadera relación. Frecuentemente las mujeres se sienten solas mientras están en una relación porque no se sienten entendidas y reconocidas por su pareja; les falta algo porque cuando una mujer no siente a su hombre interno, no puede verse ella misma completamente; con su habilidad para fusionarse con la otra persona, pierde algo: A ella misma; entonces tenemos la imagen de una mujer que se siente perfectamente sintonizada con su esposo, pero que se siente infeliz; y como no se conecta con su energía masculina, no puede encontrarle solución al problema, así que se queja y espera que su esposo resuelva por ella la infelicidad; sin embargo su esposo no puede resolver el problema, así que se cierra cada vez más a su infeliz y quejosa esposa. Esto crea una espiral descendente en la relación.

 

La Soledad como una Visión del Mundo

La soledad nos produce el sentimiento de vivir en un Mundo donde realmente no tenemos amigos ni personas que nos entiendan, un Mundo donde estamos solos. El peligro es que vemos esto como un hecho cumplido, como una de las características del Mundo. En la literatura y la filosofía encontramos todas clases de declaraciones aparentemente profundas que lo confirman; unas de las más conocidas son: “Vivimos como soñamos: Solos”; y “El infierno es el otro”.

Si acogemos estas declaraciones y encontramos confirmación en las filosofías subyacentes, comenzamos a considerar que nuestra sensación de soledad es una verdad inevitable. La soledad se convierte en una visión del Mundo, en una creencia; dejamos de creer en un Dios amoroso y en nuestro vínculo interno con otros Seres Humanos… Estamos solos en el Universo.

Las personas que no perciben lo femenino en sí mismas, adoptan una visión del Mundo en la cual no existe lo femenino, la amorosa energía de la conexión; y consideran ingenuo a cualquiera que se atreva a rechazar esta cínica imagen, creen que llegará el día en el cual esas “crédulas personas” aprenderán. El gran atractivo de esta clase de pesimismo, es que parece profundo; llegamos a ver que los hombres y las mujeres somos tan diferentes que realmente nunca nos entenderemos; que realmente cualquier relación es un proyecto sin esperanza, que los hombres son de Marte y las mujeres de Venus… Sin embargo la realidad es que todos provenimos del Sol.

¿Cómo nos afecta semejante visión del Mundo?… Como cualquier otra visión rígida del Mundo, rechaza la realidad viviente, detiene el flujo de la vida. La consciencia siempre procura crecer, el flujo natural de la vida siempre busca soluciones; tal como el cuerpo, el Espíritu trata de sanarse. Este proceso natural de sanación se bloquea cuando creemos que esas creencias negativas de que la soledad es inevitable, son una verdad absoluta. Nos encerramos en una prisión autoimpuesta, en la cual las barras son nuestras creencias que son vistas como verdades absolutas que hacen imposible cualquier clase de felicidad y de crecimiento… Y obviamente nos vamos a sentir más miserables que nunca; y esta miseria vuelve a confirmar nuestra “profunda” visión del Mundo; es decir que el Universo es un lugar completamente vacío, oscuro y frío; sin esperanza.

El resultado final es la depresión; por supuesto que la depresión tiene también otras causas, pero una causa común es la combinación de no percibir una parte nuestra y de construír un muro de pensamientos negativos alrededor de esa parte, a esto se añade la creencia de que la parte que buscamos no existe.

 

Sanación Interna

Si queremos que termine esta clase de encrucijada, primero tenemos que ir a nuestro interior y preguntarnos: “¿Cuál parte de mi estoy suprimiendo y negándome a reconocer?”… Puedes aproximarte a esto de la siguiente manera, por ejemplo: Imagina que eres un hombre a quien le hace falta tener una mujer, una compañera de vida. Probablemente no sea tan difícil fantasear en tener esa mujer, quizá de hecho lo hagas frecuentemente; y sí, hacerlo es solamente fantasía; sin embargo es tu fantasía… Y eso significa que esa mujer también está en ti, la mujer con la que fantaseas está en tu interior; si ese poder femenino no residiera en ti, no podrías tener la fantasía de esa bella, sensible y empática mujer que siempre dice cosas amables y sabias; que te entiende plenamente y siempre es tan amorosa… ¿Qué te dice ella?… Escúchala por un momento.

Imagina frecuentemente a esa mujer, inclusive cuando estés en el trabajo, cuando estés hablando con otros, o cuando estés con tus amigos… ¿Cómo te ve esa mujer?… ¿Le permites que esté ahí?… ¿Que la hace feliz?… Trata de sentir lo que ella siente… Notarás gradualmente que los sentimientos de esa mujer son tus sentimientos, así que permítetelos; comenzarás a sentir que tu Ser es más completo y rico… El sentimiento de soledad será más débil.

Comenzarás a irradiar esa riqueza, serás más atractivo para otros; las mujeres sentirán que las aprecias y las entiendes más. Como hombre ya no verás a las mujeres como extrañas criaturas de otro Planeta, sino como a personas como tú, con los mismos temores y las mismas incertidumbres. Frecuentemente los hombres que no tienen una buena conexión con su mujer interna no tienen ni idea de cuan frágiles y sensibles son realmente las mujeres… ¡Cuán humanas!… Una señal segura de una conexión deficiente con tu mujer interna es que tengas dificultades para ver a las mujeres como personas; personas con temores, preocupaciones, deseos y sueños. La enorme inequidad entre hombres y mujeres que aún existe en muchos lugares del Mundo, simplemente es el resultado del hecho de que los hombres son incapaces de mirar a las mujeres como a Seres Humanos. Tener consciencia de la mujer interna también conduce gradualmente a una percepción diferente del Mundo que te rodea: Reconoces y sientes la unidad interna de todas las cosas.

Obviamente que puedes hacer el mismo ejercicio si eres mujer… Imagina a tu hombre interno, hazlo un fuerte y valiente caballero con corazón poético y sensible; es decir un hombre que en contraste con muchos de los que te rodean, está bien conectado con su mujer interna, con sus sentimientos. Inmediatamente te das cuenta de que puedes tener la fantasía de un hombre ideal porque ese hombre existe en tu interior, es una parte de tu Energía Álmica; es la parte que no ha sido admitida porque llegaste a creer que eres una niña y que no está bien que una niña actúe de manera masculina. Quizá en el curso de tu vida hayas llegado a creer que los hombres son malos, violentos y agresivos; y que tienes que suprimir en ti todo lo masculino: Decir no, establecer límites, valerte por ti misma; todo eso lo consideras malo; consecuentemente lo bueno es darte, ser amable, decir que “sí”, siempre. Y si te vales por ti misma y muestras tu aspecto masculino, después siempre te sientes culpable, como si te hubieras rendido ante algo malo.

El secreto de la energía femenina es ser realmente capaz de decir “sí” a la otra persona desde el Amor. El secreto de la energía masculina es decirte “sí” desde ese mismo Amor.

Siente por un momento a tu ‘caballero interior’; es fuerte, puede establecer límites, valerse por sí mismo; y decir “no” cuando es necesario… ¿Realmente cómo lo hace?… ¿Cuál es su secreto?… Frecuentemente las mujeres piensan que para tener una posición tan fuerte es necesario tener poder; pero ese no es el punto. Estas cualidades son consecuencia natural de la capacidad de decirte “sí” con Amor; cuando realmente te dices “sí”, creando los límites de una manera natural y obvia; entonces no se necesita fortaleza para decir “no”.

Usa tu habilidad femenina para conectarte con el ‘caballero’ y experimentarlo completamente desde tu interior; casi inmediatamente descubrirás una autoestima y un Amor propio muy naturales… Y de ese Amor propio surge el deseo de manifestarte, de exteriorizarte: El deseo de hacer cosas… A partir del sentimiento de ser capaz de decir “no” a las cosas que no te corresponden, te vuelves tranquila y natural.

¿Por qué frecuente y fácilmente lo que otros dicen te hiere como mujer?… Usualmente se trata de algún comentario tonto que no tenía la intención de herir. La respuesta es la carencia de Amor propio que provoca dudas internas continuas que hacen que nos desequilibremos ante la más leve observación… Conéctate con tu hombre interno, tu Amor al Yo; y así te desequilibrarás mucho menos fácilmente; los comentarios tontos de otros no significarán nada frente al continuo flujo interno de Amor que te brinda una buena conexión con la energía masculina… Entonces, establecer límites y decir “no” cuando esto surja de tu Amor propio y de tu auto-respeto, están garantizados.

 

¡Dudas!

Si nos sentimos solos, deseamos estar con otros Seres Humanos; sin embargo, si queremos encontrar esa conexión, primero tenemos que aprender a vernos como Seres Humanos… Tal como una persona tiene lados derecho e izquierdo, internamente tiene lado masculino y lado femenino… Solamente cuando admitimos plenamente ambos aspectos, ponemos fin a la soledad.

¿Cómo lo hacemos?… Comenzamos teniendo dudas… Mientras nos apeguemos a creencias que hacen imposible la felicidad y la plenitud, seremos infelices; solamente cuando estemos dispuestos a cuestionar las creencias que nos hacen infelices, habrá una apertura para el cambio.

Puedes hacer una visualización sencilla: Imagina que sobre tu cabeza está brillando una bella estrella que es una Fuente de Amor Incondicional interminable… Esa estrella es tu Alma: La parte de ti eterna e intemporal… La Luz de esa estrella desciende hacia ti; y cuando lo hace, la Luz se divide. Parte de la Luz se convierte en mujer y dice: “Amo la vida que me rodea: A todas las personas, los animales, las plantas; y a la Tierra misma”. La otra parte de la Luz se convierte en hombre y dice: “Yo me amo; y el Amor que siento por mí me da fortaleza y auto-respeto, me da el deseo de la aventura y el disfrute de la vida”. Para ti mismo, haz estas declaraciones en voz alta.

Imagina que el hombre y la mujer viajan juntos; el hombre busca nuevas aventuras y nuevas áreas para explorar; dondequiera que vayan, encuentran nuevas personas y todas clases de Seres, algunas veces formas de vida milagrosas; así que el Amor de la mujer puede fluír interminablemente; van juntos por la vida. El lado masculino da un paso a partir del Amor propio, gracias al cual te permites cualquier cosa: Nuevas experiencias, nuevas aventuras y nuevos encuentros… Entonces el aspecto femenino da otro paso gracias al cual tu Amor comienza a fluír hacia el nuevo ambiente y hacia todo lo que hay en él: Otras personas, territorios desconocidos, un Mundo nuevo.

Cuando hagas este ejercicio, sin duda sentirás todas clases de resistencias… Son tus viejas creencias… Así que vuelve a mirarlas cuidadosamente… ¿Por qué estás tan seguro de ellas?… ¿Qué tan objetivas son realmente?… ¿Cómo es posible que estas creencias te sirvan si te hacen tan infeliz?… Si examinas cuidadosamente estas creencias, descubrirás que tras ellas hay un punto de partida: La negación del Amor… Hemos aceptado ideas de nuestra cultura que dicen que el Amor es una ilusión, un autoengaño basado en el egoísmo y en los instintos biológicos… Por ejemplo, que amas a tus hijos y a tu pareja sólo porque tus genes quieren la reproducción.

No sabemos cómo se mantiene unido un átomo; no sabemos cómo funciona el Universo; no sabemos cómo están compuestos los Seres Humanos… Si todo se pudiera reducir a un conjunto de fórmulas matemáticas, como algunos científicos creen en la teoría de todo, entonces en el Universo no habría cabida para el Amor, ni tampoco para la subjetividad, para la experiencia interna… No habría cabida para el Humano como un Ser Vivo Consciente… En semejante visión del Mundo, los Seres Humanos son sólo robots insensibles.

Las personas mentalmente saludables tienen dudas; dudar es Humano… Pero parece que frecuentemente las personas tratan las dudas de maneras ilógicas. Imagina lo siguiente: Hay alguien muy pobre que vive en una cabaña destartalada, tiene muchas necesidades y ni siquiera tiene dinero para comprar alimentos; pero en la cabaña hay un viejo cofre que perteneció a un distante antepasado; el rumor es que este distante antepasado encontró oro y lo puso en el cofre… Quizá sea cierto, quizá no… ¿Qué es lo lógico?… 1-. Quizá la historia sea cierta, así que tendría sentido mirar dentro del cofre; y es posible que se resuelvan todas sus preocupaciones. 2-. Quizá, con base en la creencia fija de que sus problemas continuarán, crea que la historia no es cierta; así que tendría sentido no mirar dentro del cofre.

Obviamente la primera aproximación es la lógica… Cuando tenemos dudas, es lógico darle oportunidad a lo positivo… Sin embargo, en la práctica esto no es lo que hacen muchas personas; actúan ilógicamente en relación con sus dudas al no darle oportunidad a lo positivo: No miran dentro del cofre… La sanación comienza con las dudas, pero las dudas también pueden impedirnos la sanación real… Así que dale oportunidad a la consecuencia lógica de esas dudas: ¡Mira dentro del cofre!… Está bien que dudes, pero dale oportunidad a lo positivo, dale oportunidad al Amor… ¡Date una oportunidad!

 

Tradujo: Jairo Rodríguez R.

Consultoría Energética y Espiritual

http://www.jairorodriguezr.com/

jairorodriguezrr@gmail.com

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