En la salud como en la enfermedad

Cerramos esta serie de artículos sobre el amor y el miedo con un breve apunte de una de las funciones más comunes que tienen estas dos energías en nosotros, aparte de todas las que hemos comentado ya, y está relacionado directamente con nuestro estado de salud. Dicho de forma sencilla, el miedo y sus derivados pueden llegar a enfermar al cuerpo, el amor “cuántico” lo sana.

¿Cómo es esto? Básicamente porque las energías y el sustrato que componen las formas mentales y emocionales de miedo son incompatibles con la armonía, el balance y el equilibrio de las cosas, ya que causan disrupción y desarmonía en nuestros cuerpos sutiles, que luego, ya dependiendo de la gravedad, de la intensidad, de la fuerza y del tiempo que energías con sustrato de miedo llevan acumulándose en nosotros, terminan por causar problemas de salud en el cuerpo físico. No nos solemos dar cuenta de que no hay enfermedad, malestar o disconfort físico que no tenga una raíz energética basada en una desarmonía y una pérdida del balance y del equilibrio de los diferentes componentes que nos forman, por causa de algún tipo de problema con sustrato de miedo (el simple estrés ya lo es), así como no hay mejor forma de volver a armonizar, equilibrar y sanar que insertando su contrapartida energética, el amor cuántico, en esas mismas estructuras hasta que recuperan de nuevo el equilibrio perdido.

Teniendo esto en cuenta, y habiendo explicado que la forma más directa que tenemos de acceder a un repositorio de “amor cuántico” es a través de lo que llamamos nuestra “esencia”, un ejercicio que regularmente nos puede ayudar a mantener, como medida preventiva, la armonía en nosotros, es insertar y dar la orden de que esa energía, esa esencia, se imbuya en todas y cada una de las partículas que forman nuestro cuerpo etérico, emocional, mental, causal, etc. Esto no hará otra cosa que, cuando estamos en estados de armonía, mantenerla, y cuando estamos revueltos y con los mil bloqueos, problemas y disfunciones que todos llevamos a cuestas, por muy nimios que sean, corregirlos un poco, o al menos armonizar lo que se pueda y no deba ser tratado, y trabajado específicamente, con cualquier otra técnica o método para recuperar la salud.

Así, es necesario ser consciente del potencial de la energía “amor cuántico” y de las consecuencias que tiene el uso de la energía miedo, no porque podamos empezar a eliminar de un plumazo estas últimas y vivir en estados de éxtasis con las primeras, sino porque al formar parte de nuestra realidad, y al ser dos tipos de combustible que tenemos a nuestra disposición, podemos conseguir múltiples objetivos en múltiples aspectos de nuestra existencia, si empezamos a auto observarnos, y a forzarnos a dejar de lado poco a poco la que no nos conviene tanto, y darle un poco más de espacio a la que más nos ayuda.

un abrazo,
David Topí

Barriendo la psique con “amor cuántico”

Si durante el último artículo habíamos empezado a hablar de las dos fuerzas que básicamente mueven el mundo, ahora nos centramos en la forma de trabajar con ellas, y aprender a usarlas como lo que son, energías que sirven para poder ejecutar acciones, tomar decisiones, y manifestar la realidad en la que vivimos. Nada puede funcionar sin energía, ya que de energía está compuesto todo lo que existe, así que, teniendo en cuenta que ambas “gasolinas” tienen octanajes y calidades diferentes, lo más obvio es saber que se pueden usar para cosas distintas, y que no son compatibles entre sí.

Un canal de acceso a la energía

Para usar la energía del amor “puro”, es necesario poseer acceso a esa fuerza de alguna forma. En algún artículo anterior ya hemos hablado del acceso a la “esencia” de cada uno de nosotros, cuando explicábamos cómo hacer sanaciones y cómo transmutar bloqueos energéticos usando la parte más pura y de mayor vibración que poseemos. Este acceso, que todo el mundo tiene y que podéis volver a leer en este artículo donde se explica un pequeño ejercicio para ello, no deja de ser nada más que un canal a través del punto del sistema energético que solemos llamar el “Hara”, para poder atraer al plano físico parte de esta energía que luego puede ser usada y redirigida para otros menesteres y funciones.

Obviamente, no vamos a usar la energía del miedo para nada, ya tenemos bastante de esta otra “gasolina” imbuida en nuestro día a día, en nuestros sistemas de gestión, en nuestros medios de comunicación y en las rutinas bajo las que vivimos constantemente, así que la idea es empezar a sustituirla, o al menos a contrarrestarla, con la potencia que cada uno tiene en su interior y que puede ser accedida con relativa facilidad si hacéis el intento de sintonizarla, conectar con ella y atraerla hacia nuestra dimensión física.

Una capacidad inherente a todos

Y es que, como decíamos en el post anterior, todos los seres humanos como parte de nuestra función en el planeta tenemos la capacidad y propósito de canalizar y proyectar esta energía hacia nuestro plano físico, siendo los responsables de la co-creación de nuestra realidad en el mismo, usando esta materia prima de amor, como sustrato de construcción, así que no es más que cuestión de ver si somos capaces de empezar a usarla, dejando a un lado el concepto más romántico del tema, y viéndolo más como un potente catalizador y motor para cambiar las cosas en nosotros mismos, y en nuestra realidad.

Para empezar, la intención de llevar la energía hacia algún punto del cuerpo ya la dirige hacia allá, es algo sabido por muchos de vosotros y no tiene ninguna dificultad el hacerlo, pudiendo ser comprobado por todo el mundo que lo quiera probar y sentir, pero lo que vamos a hacer es usar esta energía para aprender a manifestar y mover cosas en los cuerpos superiores, que luego terminen provocando cambios y detonando modificaciones en la realidad física. Dicho con otras palabras, vamos a dotar del combustible adecuado a los mecanismos que rigen la proyección holocuántica de aquello que llamamos “nuestra realidad”, para que estos tomen fuerza y la calidad energética adecuada para su correcta manifestación.

Un barrido en la psique

Una vez somos capaces de intencionar que la energía de nuestra “esencia”, que es lo más cercano al concepto de “amor cuántico” del que hemos hablado, se mueva de un punto a otro de nuestra estructura energética, vamos a llevarla a nuestra mente, dándole la orden de que se imbuya en nuestras esferas mentales para que “borre” todas aquellas formas energéticas que no estén alineadas, y que no resuenen con la misma frecuencia y vibración que esta energía. Esto, al menos en un primer intento, hará una pequeña limpieza superficial de formas energéticas densas, y que puedan ser transmutadas y liberadas. Con un poco de práctica, y si os estudiáis un poco la estructura de la psique que explicamos y tenéis disponible en este vídeo, podréis afinar más y dirigir esta energía esfera a esfera, o componente a componente, para poder “barrer” parte del “polvo” que se ha ido acumulando, tanto en la mente como en el cuerpo mental (habiendo que hacer el mismo ejercicio para este último).

¿Podemos borrar todo lo que está ahí acumulado? No, muchos de esos bloqueos, formas mentales, programas y patrones requieren de un trabajo más profundo, pero, con esto, estamos dando un primer repaso para desincrustar el exceso de “miedo” en sus diferentes manifestaciones acumulado en nosotros, para luego poder trabajar más en modo específico, en cosas que necesiten de atención detallada.

Por otro lado, estaremos empezando a imbuir en nosotros la gasolina “amor”, como parte de la energía que todos tenemos, y a la que podemos acceder, no importa que nombre le pongamos. Al equilibrar con la constancia y la repetición regular de este tipo de ejercicios la presencia de ambos tipos de “combustible”, como carga energética en las partículas que forman nuestros cuerpos sutiles, y nuestra estructura física, psíquica y energética, habremos empezado a restarle poder al miedo, y habremos empezado a desmontar parte de los engranajes que le permiten seguir teniendo el control de nuestra existencia. Recordad que el programa ego, que gestiona todo lo referente a nuestra personalidad, consciencia artificial y proyección de la realidad en modo “autómata”, puede pasar a funcionar en modo “manual” bajo las ordenes de nuestro ser, de nuestro Yo Superior, cuando se le desconecta de ese miedo y se le endosa su opuesto, el amor “cuántico”, por lo que, por poco que consigamos que esto empiece a ser así, tardemos el tiempo que tardemos en conseguirlo, estamos dando pasos de gigante para revertir una de las limitaciones y mecanismos de control más importantes presentes en la estructura psíquica del ser humano y que, en algún momento del camino particular de cada uno, permitirá que esa otra parte más elevada de aquello que somos empiece a asomarse con más facilidad, y tener más presencia y potencial, para guiarnos en nuestra evolución y crecimiento.

un abrazo,
David Topí

 

Las energías del miedo y del amor

Tal y como dijimos en el artículo anterior, vamos a empezar a trabajar y explicar diferentes conceptos energéticos presentes y que forman parte de la experiencia humana y de la forma en la que nuestra psique está constituida. Hablar de las energías de miedo y amor es hablar de los dos componentes básicos que moldean la interacción humana en el mundo en el que vivimos. Todo puede reducirse, si fuéramos un poco drásticos, a energías de miedo, o basadas en él, o energías de amor, o derivadas del mismo. Como los dos extremos de un péndulo, son dos fuerzas que antagonizan, y si una está, la otra no suele poder hacerlo también a la vez.

Evidentemente, todo miedo puede ser transmutado con amor, pero con amor “cuántico”, pues el amor “romántico” que fluye por las capas más bajas del sistema energético humano tiene bastante sustrato también de miedo: de miedo a quedarse solo, de miedo a que no nos quieran, de miedo al sufrimiento, de miedo a perder a la persona con quien estamos, etc., por lo tanto, ese amor “real”, o ese amor cuántico que es el polo opuesto al miedo como energía, no es el amor de nuestras películas y series, de relaciones basadas en la necesidad o el aprovechamiento mutuo, sino el amor como bloque básico de creación de todo lo que es consciente y vivo en el universo.

El sustrato base de la Creación

Para poder entender el amor es necesario entender que no hay nada que pueda existir sin una energía base que lo forme. Esa energía base es consciente, y tiene una vibración, frecuencia y cualidad que le hace ver a todo como parte de todo, y sentirse parte de todo eso a su vez, pero que, cuando llega a niveles más densos y llega a convertirse en emoción humana, y usamos la palabra amor para definir algo que sentimos viene de esos otros niveles más elevados, no estamos describiendo o percibiendo sino el pálido reflejo en el mundo físico de lo que el amor es realmente como energía y sustrato en toda la Creación.

No hay forma de hacerle comprender a la mente humana este concepto si no es a través de algún tipo de experiencia sublime, en la que se pueda llegar a alcanzar en algún momento una conexión con esta vibración en su estado más puro y real. Los que han tenido atisbos de ese amor como sustrato básico de Todo, se dan cuenta de lo difícil que es expresarlo y explicarlo a otros, ya que es algo que solo sentido, vivido y experimentado en uno mismo, a través de la conexión que todos tenemos con otros planos donde esta energía es pura, creativa y sin distorsionar, radiante y luminosa, uno puede comprender lo que es realmente. Luego, al ser canalizada con mayor o menor distorsión hacia el plano físico, a través del sistema energético, aun disminuida en frecuencia, filtrada y coloreada ya por las emociones y formas mentales, nos permite tener un sentimiento al que le ponemos el mismo nombre, amor, aunque solo sea un sucedáneo del concepto original.

El miedo, motor de la sociedad

Por otro lado, el miedo es la contrapartida energética terrenal que mantiene una parte del sistema de vida humano en funcionamiento, pues la mayor parte de las personas hacemos casi todo por miedo. Vamos a trabajar por miedo a la falta de recursos, miedo a ser dejado de lado en la sociedad, miedo a no tener nada que hacer, a no ser útil, a no ser reconocido, importante, aceptado, a no estar integrado con los demás, etc. Entramos en relaciones, a veces (no quiero generalizar), por miedo a quedarnos solos, a que nadie nos acepte, a no seguir las normas sociales o vernos apartados por ellas, etc. Acatamos resoluciones, imposiciones y órdenes por miedo a las consecuencias, por miedo a sufrir, por miedo a ser castigados, etc.

Así que, en general, una parte de las acciones y mecanismos que rigen aún el sistema de control de la vida humana funcionan gracias al miedo. ¿Y esto porqué? Porque el programa de gestión de la psique, el ego, usa el miedo como combustible. Si quitamos las etiquetas asociadas a ambos potenciales y lo viéramos solo como dos energías neutras, dos tipos diferentes de gasolina, el programa ego y los mecanismos de gestión de la realidad necesitan la gasolina miedo para su funcionamiento, que es la que tiene el octanaje adecuado para esta parte nuestra, ya que si le metemos la gasolina amor, no le va bien según diseño original, sin embargo, es lo que interesa insertar, para restarle fuerza, algo que ya muchas personas están haciendo con su propio trabajo interior de crecimiento y sanación, al ir limpiando, sanando, transmutando y eliminando esos miedos, restándole combustible al ego, y dejando que la consciencia del Yo Superior, que usa la gasolina amor, tenga más fuerza para encontrar huecos entre los que manifestarse, y hacerse poco a poco más presente.

Potenciando el amor “cuántico”

Una vez hemos comprendido esto, el siguiente paso para poder acercarnos a potenciar el uso de amor cuántico es tomar consciencia de que no hay forma de avanzar y evolucionar si nos nutrimos, proveemos y generamos el combustible miedo para ello. Como esta energía hace funcionar los mecanismos automáticos de la psique, y, por inercia, a la personalidad que tenemos, y a nuestra consciencia artificial, el ser humano ha de hacer un esfuerzo constante para poder suprimir su manifestación y expresión cuando esta gasolina hace su aparición en forma de emociones negativas, patrones de comportamiento, formas mentales y cosas por el estilo. No hay forma de parar la actividad y función de los programas de la psique y del ego que funcionan en modo autómata si se los sigue abasteciendo de energía miedo, de forma que solo comprendiendo, aceptando y transmutándolos, quitamos poco a poco el sustrato y remanentes energéticos almacenados en los cuerpos sutiles que lo producen, haciendo que el ego y sus procesos puedan perder la fuerza que tienen a los mandos del cuerpo que usamos.

Y es que el amor cuántico es infinito, omnipotente y omnipresente, todos los seres humanos como parte de nuestra función en el planeta tenemos la capacidad y propósito de canalizar y proyectar esta energía hacia nuestro plano físico, siendo los responsables de la co-creación de nuestra realidad en el mismo, usando esta materia prima de amor, como sustrato de construcción. Pero, como ya sabéis, esto no suele ser así, ya que se nos induce constantemente a generar miedo y proyectar todo lo contrario al amor, debido a la situación peculiar y anacrónica en la que la raza humana existe desde hace milenios, ya que seguimos siendo actualmente una especie generadora de alimento para otras razas y grupos, entes y seres, de las que ya os hable en el artículo anterior, que se nutren y viven principalmente a través de esta otra gasolina de poco octanaje y calidad vibracional.

Al final, la cuestión es que la capacidad de sintonizar y generar una u otra energía está presente en nosotros, que somos el instrumento y tenemos todo lo necesario para ello, y solo depende del trabajo y elección consciente de cada uno, que nos dediquemos a ser una fuente para potenciar una o la otra, acorde a lo que cada uno desee para si mismo, y para el conjunto de la humanidad a la que pertenece.

un abrazo,
David Topí

 

Sobre las limitaciones del ser humano y de las razas que las provocaron

Empezamos un tema complementario, y más que interesante, respecto a los últimos artículos, donde hemos explicado las funciones principales de dos de los cuerpos sutiles que marcan una gran parte de la manera en la que dirimimos con nuestra experiencia terrenal. Ahora, en las próximas semanas, vamos a trabajar algunas funciones de la psique que nos van a ir dando una comprensión cada vez más profunda de cómo el cuerpo emocional, y el cuerpo mental, se combinan, de forma única, para poder dotar al ser que somos del entorno en el que experimentar la vida, con sus potenciales y con sus limitaciones. Hoy, como introducción, daremos una explicación del por qué de esas limitaciones impuestas en nosotros y su origen.

Capacidades latentes a la espera de ser despertadas

Cuando el ser humano, el cuerpo físico que usamos, fue manipulado genéticamente hace muchos miles de años, para propósitos que muchos de vosotros ya conocéis o intuís, fue dotado del potencial latente para también llegar a cotas muy altas de desarrollo evolutivo por las leyes del balance, del equilibrio y de los procesos que rigen la vida en la Creación. Es decir, no se puede crear o destruir algo del todo sin dejar latente la posibilidad de que aquello que se crea o se destruya pueda revertirse, sea con un cierto esfuerzo, trabajo o ayuda, pero siempre ha de estar latente la posibilidad de que pueda producirse un proceso de transformación que dé la vuelta por completo a aquello que ha sido limitado. En este caso, lo limitado, fue el potencial humano, a través de su vehículo físico, emocional y mental, pero no eliminado, por lo tanto, en todos y cada uno de los seres humanos está latente el potencial infinito de todos los niveles que nos componen.

A nivel físico, el ser humano tiene ADN que podría despertar capacidades literalmente “sobrehumanas”, ya que poseemos ADN, de muchas razas, “dormido” en nosotros. A nivel de cuerpo emocional y mental, tenemos potenciales también latentes que podrían darnos un dominio de la estructura de la realidad y un control de la misma, que ahora no tenemos, y que están en proceso de ser, igualmente, en algún momento, activados.

Una guía interior para el proceso

En este caso, el despertar y reversión de las limitaciones que se impusieron a nuestra especie cuando el cuerpo físico que usamos, y las estructuras mentales y emocionales que tenemos, fueron adaptadas a las necesidades de aquellos “dioses de la antigüedad” (las diferentes razas que intervinieron en las sucesivas modificaciones de nuestro cuerpo), requiere del trabajo interior de cada persona, guiados por la parte de ellos que es consciente de esas limitaciones, y que conoce aquello que debe ser modificado, despertado o sanado, para que este proceso se ponga en marcha. Es por esa razón que ya explicamos en el artículo sobre “quién detona los cambios en mi”, que es nuestro ser, nuestro Yo Superior, y partes de nosotros que, por derecho propio y diseño de la estructura multidimensional de aquello que somos, son los encargados de ir dando los pasos e ir moviendo los hilos para que, desde lo más profundo e intangible, hasta lo más físico y externo, esta transformación se vaya dando.

Es evidente que no hay demasiadas personas, en estos momentos, que estén preparadas para revertir todos aquellos cambios y limitaciones sufridas en su totalidad, algo que sería un proceso relacionado con la escala de “tipos de hombres” de la que hablaba Gurdjieff, pero eso no quiere decir que no estemos, consciente o inconscientemente, listos individualmente para revertir aquello que pueda ser revertido, y para lidiar con las limitaciones impuestas a cada ser humano por el sistema de control en la justa medida en que las capacidades y estado evolutivo actual de cada uno lo permita.

Toda limitación, obstáculo o bloqueo tiene una razón evolutiva

Como a todos los seres humanos, se nos bloquea siempre en la medida en la que el sistema percibe que somos un peligro potencial de una u otra forma, cosa que luego sirve, a nivel evolutivo, para que cada uno de nosotros sane sus propios bloqueos y limitaciones, y eso nos haga crecer como personas. Así, mientras que se permite inicialmente que se instalen y se lleven a cabo esas manipulaciones en todos nosotros (o por leyes y procesos que posiblemente no lleguemos a comprender aún se permitieron en su día), siempre es para que sirvan para detonar procesos de cambio interior que nos lleven a cada uno a expresar lo mejor que tenemos dentro.

Cuatro grandes razas en control

En estos momentos hay básicamente cuatro razas que están gestionando la vida en la Tierra, y que la mayoría de nosotros conocemos con los nombres de Dracos, Anunnakis, Mantis y una especie insectoide que tienen un nombre que se parece a algo así como “Zul” (cuando lo oyes fonéticamente).  De ellos dependen legiones de otras subespecies menores que tienen también diferentes formas de insectos en su mayoría, y además, de ellos dependen también lo que solemos llamar “sombras”, “entidades negativas menores” o que yo suelo catalogar como entidades interdimensionales por su facilidad para moverse entre planos frecuenciales.

Estos “sub-alternos” provienen de los planos no físicos de sus respectivos planetas de origen (los de las cuatro grandes razas principales), y vinieron aquí para conquistar  y obtener recursos para su existencia. En estos momentos, nuestros mayores oponentes son los Dracos. Son una raza antigua que llegó aquí de Alfa Draconis y son los que manipularon al troodon, de donde se inició todo el proceso de manipulación genética que terminó en el homo sapiens. En la película “El Ascenso de Júpiter”, podéis ver algunas de estas razas, pero las tenéis básicamente en todas las series de ciencia ficción, e incluso dibujos animados. Tal y como lo entendemos, no son físicos como nosotros, pero están dentro del rango frecuencial de lo que llamaríamos el plano etérico, algo que, en algún momento también tendremos que estudiar, para que comprendamos mejor la estructura de nuestra realidad.

Estos Dracos tienen todo el sistema de vida en la Tierra bajo su control, y, como tal, son los más peligrosos. Son las serpientes, reptoides y dragones “negativos” que muchas personas ya ven abiertamente, en visiones y percepciones, aunque pueden adoptar cualquier forma, y están en nuestra literatura, simbología y mitos desde hace miles de años, pues siempre han estado entre nosotros (no tenéis más que ver la escultura que hay en una sala del Vaticano que los muestra, como una representación del poder que tienen sobre las instituciones que existen en nuestra sociedad). Si ahora nos atrevemos a hablar abiertamente de ellos es porque hay una cantidad cada vez mayor de personas que, por los cambios internos en ellos, y por los cambios en la estructura y frecuencia del planeta, están empezando o llevan tiempo percibiéndolos o sintiendo su presencia, y, como tal, es necesario darle validez para contrarrestar el control de daños y desinformación que trata de ridiculizar y mantener esto bajo control y sin salir a la luz. En todo caso, la raza draco sabe manipular muy bien la parte mental y emocional del ser humano,  esto último algo que ellos no tienen, emociones, y por lo tanto siempre serán fríos, arrogantes, con sentimientos de superioridad, etc., hacia nosotros, de ahí que os haya explicado con varios artículos como funciona el envenenamiento mental y la manipulación de la psique para que podáis comprenderlos mucho mejor llegado el caso.

Comprendiendo mejor el tablero de juego

Para finalizar, simplemente quedémonos en que es necesario comprender un poco mejor a todos los jugadores que forman parte de esta experiencia terrenal que llamamos vida, en estos momentos de transformación profunda de todos nosotros, de nuestro planeta, de nuestro sistema evolutivo, ya que es lo que nos permitirá transcenderlo, y llegar a otro nivel, donde las cosas serán muy diferentes, y donde mucho de todo esto que ahora estamos contado quedará como parte de las experiencias vividas en uno de los cursos evolutivos por los que todos vamos pasando, y que sirvieron para, precisamente, que poco a poco fuéramos todos pasando de grado.

http://davidtopi.com/

Tomando Tierra

La falta de enraizamiento se asocia normalmente a la sensación de estar “ido”, separado de la realidad física, sin tener los pies en la tierra y con la sensación de no estar conectados ni  afianzados energéticamente en el planeta en el que vivimos. Es un problema común en todos nosotros, ya que hay muchas cosas que nos desconectan del mismo, empezando por un estilo de vida alejado de la naturaleza, y siguiendo por las rutinas y formas que tenemos de evadirnos “hacia arriba”, en vez de afianzarnos “hacia abajo”, para sostenernos y tener una solidez energética que nos ayude a lidiar con las cosas.

Esta falta general de enraizamiento es uno de los problemas que permiten la manipulación mental, algo que mencionamos en elartículo anterior cuando decíamos que:

Como visteis también en el artículo sobre envenenamiento mental, al ser humano se le pueden insertar pensamientos que no son suyos, y se le puede manipular de forma bastante sencilla lo que piensa o cree, ya que el sistema bajo el que vivimos, y diferentes entes con el potencial para ello, pueden ubicar en nuestro cuerpo mental todo tipo de “paquetes” que, a no ser que estemos bastante atentos, y cuestionemos todo lo que se nos pasa por la cabeza (de lo que no estemos seguros si es nuestro o externo), pueden hacernos llegar a creer cosas que nosotros no creíamos, y pueden hacernos pensar o tener, y cambiar de ideas, mediante inserción externa y manipulación energética. Para muchas personas, este es el primer método que tiene el sistema bajo el que vivimos para evitar que hagamos algo, o que nos lancemos a ejecutar cambios potencialmente dañinos para la estructura del sistema, potenciando dudas, pensamientos o, literalmente, insertando ideas que de repente nos parecen que salen de la nada, como “intuiciones”, cuando no son más que burbujas insertadas en nosotros para hacernos dirigir nuestro pensamiento y visión de la realidad hacia un aspecto u otro.

La robustez del elemento tierra

En alquimia, y en todas las enseñanzas esotéricas, mágicas, ocultistas, metafísicas, etc., el elemento tierra nos proporciona esa solidez y esa robustez. La tierra es un elemento que contiene la fortaleza para establecer los cimientos de las cosas y poder así darles un sustrato que permita construirlas y sostenerlas. Cuando nuestro “mundo mental” se nos va de las manos, es cuando hay que echar mano de la ilusión del mundo físico, para volver a tomar control del mismo.

¿Qué significa que nuestro mundo mental se nos vaya de las manos? Significa que, a veces, vivimos metidos en nuestra cabeza, en los problemas, situaciones, eventos y mil cosas que tenemos, nos pasan, creemos que nos están pasando, pensamos que nos van a pasar, etc., pero que aún no tienen un reflejo en la realidad que vamos proyectando y co-creando, sino que, de momento, solo son la idea de la casa que el arquitecto tiene en mente antes de que la casa se haya construido de verdad. Si en nuestra mente nos abruma que tengamos 25 ideas de casas que nos causan todo tipo de vaivenes mentales y emocionales, pero que aún no han pasado de ser más que formas energéticas, entonces hay que bajar al suelo, tomar tierra y parar, antes de que, literalmente, nuestras películas mentales nos lleven demasiado lejos.

Es una ilusión

En Sanación Akáshica tenemos un bloqueo energético que llamamos “ilusión”. Se trata de una disfunción que suele aparecer en el cuerpo mental cuando decodificamos algo que percibimos de forma errónea. El ejemplo más tonto pero sencillo sería como cuando vemos a dos personas que conocemos y creemos que están hablando de nosotros (suposición), y eso nos lleva, sin ningún tipo de cercionamiento por nuestra parte, a montarnos una serie de escenarios mentales en los cuales nos imaginamos de todo respecto a esa supuesta conversación en la que creemos que, supuestamente, están conspirando contra nosotros nuestros amigos.

Esos escenarios mentales son provocados por las rutinas del programa ego que ya explicamos en este otro artículo, ya que siempre está en modo “observación” y “defensa”, procurando que no haya nada que pueda cogernos desprevenidos (al menos en nuestro mundo interior mental). Así, esa generación de supuestos escenarios de algo que supuestamente está pasando nos lleva a otras disfunciones energéticas al generar formas mentales y emocionales negativas que luego causan problemas en cualquier otra parte del sistema energético, al quedarse compactadas en nosotros mismos. Al final, lo más probable, como siempre, es que la causa objetiva del hecho, la conversación entre dos personas que conocíamos, no tuviera nada que ver con lo que nosotros hemos creído que estaba sucediendo, de ahí que, Don Miguel Ruiz, en su libro “Los Cuatro Acuerdos”, un libro de sabiduría tolteca, dice que uno de ellos es “nunca supongas nada”.

Restableciendo contacto con la parte tangible de las cosas

¿Por qué la toma a tierra restablece el contacto con la normalidad de la ilusión en la que vivimos? ¿Por qué no dejamos de hablar de que esta realidad es una ilusión? Esta segunda parte ya la hemos explicado muchas veces, porque la realidad es energía proyectada por nosotros que, al ser decodificada por los sentidos dentro de un rango acotado de frecuencias, nos da la apariencia de ser algo sólido y tangible. Y, como dentro de todos los rangos de frecuencias en los que nos movemos, este plano es el más denso, aunque siga siendo una construcción energética, es en él al que tenemos que anclarnos y enraizarnos cuando nos sentimos algo perdidos, algo fuera de la realidad, o sin saber bien que nos está pasando en el resto de nuestra estructura energética.

Para ello, volver a poner los pies en el suelo exige que estemos presentes en el aquí y en el ahora haciendo cosas que nuestros sentidos consideren tangibles, y que nuestros programas y arquetipos de la mente puedan usar como anclaje frente a las formas mentales o emocionales que pudieran estar, en algunos casos, literalmente haciéndonos vivir en los “mundos de Yupi” (serie de dibujos).

Al focalizar la atención hacia cosas terrenales, y el trabajar también energéticamente con el enraizamiento en la Tierra, nos volverá a dar un poco de estabilidad para lidiar con cualquier otro tema que tengamos que solventar. Finalmente, y volviendo al tema de las manipulaciones mentales o emocionales, tomar tierra es la única forma de “no volverse loco”, en muchos casos, cuando no sabemos distinguir que pensamientos o ideas son nuestros o son insertados y manipulados, o cuando le damos demasiadas vueltas a temas que nos llevan a desconectarnos completamente de la realidad física, que, en estos momentos, es la que sostiene nuestra encarnación y experiencia como humanos.

un abrazo,
David Topí